Por Víctor Gómez

Melómano empedernido, cuando mis amigos de El Hombre que Grita me preguntaron si me gustaría dedicar algo de tiempo a hacer las críticas de los últimos lanzamientos musicales me dije que sería una buena oportunidad de poner blanco sobre negro lo que de verdad piensos de algunos álbumes. Una vez aceptado el encargo me dije “¿y por dónde empiezo?”. Gracias a Dios Octubre es un mes cargado de novedades discográficas, y sin ir más lejos el pasado día 14 salió al mercado el último álbum de una de mis bandas fetiches, Kings of Leon.


Walls, ¿conformismo o comodidad?

Y es cuando escucho uno de mis grupos favoritos que suelo sacar mi sentido más crítico. Soy de la opinión que si un grupo consiguió dejarme boquiabierto una vez por qué no iban a hacerlo nuevamente. Con Walls, séptimo disco de los hermanos Followill (bueno venga, hermanos más primo) es cierto que lo variado de los singlespre-lanzamiento (¡hasta cuatro!) no me dejaba ver muy claro si este nuevo álbum sería una vuelta a un sonido máscercano al  rock sureño que mostraron en sus primeros álbumes (Walls), una continuación dentro del sonido que tan bien les ha funcionado en sus últimos trabajos (Waste a Moment, Reverend) o si por el contrario sería un cambio radical hacia sonidos más frescos hasta ahora no muy explotados (Around The World y su ritmo veraniego). Esta incertidumbre es la que me mantuvo expectante… Hasta el momento de la escucha.

Cuando uno empieza a escuchar Walls se encuentra de primeras con tres de dichos singles (Waste a Moment, Reverend, AroundtheWorld), con lo que seguimos sin salir de dudas, para después pasar a Find Me, seguramente una de las canciones más frescas del álbum, con un rock directo y pegadizo, diferente al que hemos podidos escuchar en otros trabajos. Tras ésta llega Over, otra canción (y sí, nótese en retintín con lo que lo digo) para corear en los conciertos como tanto les gusta a los KOL… Y después relax. Y nuevamente no, lo digo en el buen sentido. El resto de canciones del disco, salvando el cierre con Walls, la canción que da título al trabajo y que es sin duda una de las mejores baladas que les recuerdo, se me hace plano y un poco indiferente.

Y es aquí donde me surgen mis dudas: ¿convierten el resto de canciones a este álbum en otro disco más para cumplir el expediente y seguir en el candelero musical? Escuchando canciones como Muchacho, dedicada a título póstumo a un amigo fallecido de cáncer, quiero pensar que hay una voluntad en todas y cada una de ellas, aunque ni las letras ni la música terminen por inspirarnos mucho. Es entonces cuando pienso: ¿quizá KOL se encuentren cómodos haciendo este estilo de música y sus golpes más geniales ya sean cosa del pasado? Ellos mismos han reconocido que llevaban años sin trabajar tan cómodos y que el cambio de productor les ha ayudado mucho, incluso dejando atrás rencillas familiares. En fin, sólo hay una cosa clara: este disco traerá consigo una nueva gira y es en el escenario donde Kings of Leon demuestran por qué llegaron a lo más alto de la escena rock. Yo por si acaso estaré atento a la fecha en la que se pongan a la venta las entradas.

Nota: 6/10

Canciones destacadas: Waste a Moment, Around the world, Find Me, Walls.

Lo mejor: la balada Walls demuestra que todavía pueden volver a sus orígenes y Find Me que pueden seguir dando caña en otros registros.

Lo peor: lo irrelevante de la segunda mitad del disco.