Me siento muy frustrado. The Sheepdogs han sido desde hace algún tiempo uno de mis grupos fetiche dentro de la música rock por su forma de teletransportarte a los setenta con su rock sureño y a ratos psicodélico. Lejos, muy lejos (allá por 2012), parecía quedarse ya su anterior trabajo, el cual continuaba disfrutando… Hasta que esta semana se me encendió la bombilla y me dio por buscar la fecha de su próximo lanzamiento. Para mi sorpresa, su último trabajo no estaba por llegar… ¡Si no que había salido a finales de 2015! Entre la vergüenza de haber estado completamente perdido de la actualidad del grupo y la ilusión por escuchar su nuevo trabajo, me puse manos a lo obra. Pulsé play… Y el viaje comenzó…

Ópera Sureña

Antes de embarcarnos en la nave musical de rock sureño que nos han preparado los canadienses, pongamos un poco de contexto detrás. El último trabajo de los de Saskatoon, allá, por 2012 y de título homónimo, fue ya un melocotonazo en toda regla. La producción corrió a cargo de Patrick Carney, batería de los Black Keys, lo que además de calidad trajo consigo un cierto público un poco más mainstream. Si escucháis este álbum (para mí, un indispensable de los últimos años), os daréis cuenta de que además de la repercusión y el saber hacer, Carney moldeó por completo el sonido de la banda hasta hacerla sonar como unos Black Keys setenteros (escuchar Feeling Good os dará una buena muestra de ello). Aunque el resultado fue excelente, este tipo de álbumes donde la influencia de la producción está tan presente siempre me hacen dudar sobre lo que vendrá después. Al buscar las primeras informaciones sobre Future Nostalgia, lo primero que encontré fue que esta vez el disco ha sido co-producido por el propio líder de la banda, Ewan Currie (voz y guitarra). Esto sólo puede indicar que la banda había decidido dejar de lado la ayuda de gurús musicales para centrarse en la búsqueda de su propio estilo, con la incertidumbre que eso supone. Además, han tenido que hacerlo sin su espléndido guitarrista, Leot Hanson, lo que a priori podría suponer un duro golpe, reemplazándole por el hermano de Ewan, Shamus. RyanGullen y Sam Corbett sí que siguen aportando su maestría al bajo y la batería, además de contar con la aportación de Rusty Matyas (guitarra). Una cierta inquietud por saber lo que me encontraría se apoderaba de mí instantes antes de comenzar la escucha…

Pero esta Inquietud se evaporó desde los primeros compases de I’m Gonna be Myself, canción que sirve para abrir el álbum. ¡Booom! Golpetazo de southern rock para comenzar como dios manda. Este estilo estará muy presente y constituirá la base del álbum, pero no será el único porque lo formidable de Future Nostalgia es lo ecléctico de su sonido. Agarraos fuerte y prepararos a pasar por todo tipo de estilos: desde el blues de Same Old Feeling, el formidable sonido 70’ de Take a Trip, los toques boogie y soul de Jim Gordon, Helpusall, Nothingall of the Time... Por momentos es como si Creedence Clearwater Revival se hubieran reencarnado. Bad Lieutenant y Darryl & Dwight aparecerán como obras maestras reagrupando todos estos elementos (hablando de los Black Keys, ya les hubiera gustado a Carney y Auerbach marcarse este par de temazos…).

Los hits se van sucediendo uno tras otro y aunque no soy muy fan de los discos con muchos tracks (en este caso, 18), aquí iremos devorando canciones como si fueran palomita. Esto hasta llegar a Where I Can Roam, claro.Porque aquí amigos es cuando te quedas con la boca abierta, se te cae el cartón de palomitas, la coca-cola, los pantalones y hasta el telón. Lo que Currie y compañía logran en las próximas seis canciones sólo puede denominarse como sinfonía u ópera sureña. Las subidas y bajadas de ritmos, riffs, baterías y la genial voz de Ewan, los contrastes rock, soul, southern, se van a ir enlazando para crear lo que (al cuerno, ¡lo voy a decir!) viene a ser una especie de cara B del Abbey Road del southern rock. Con The Bridge City Turnaround es como si Lynyrd Skynyrd hubieran vuelto a la juventud, al igual que con I Get By o Plastic Man. Giving it up (for my baby) es un digno homenaje a Lola de los Kinks. Y esa formar de cerrar el círculo volviendo a entonar el Where I Can Roam seguido del minuto más intenso de guitarra y órgano que hemos vivido en tiempo es simplemente maravilloso.¡Bravo chicos!

Quizá haya sido demasiado intenso y personal en esta review, pero si consigo que leyendo esto al menos alguno de vosotros decida darle una escucha estoy seguro de que se quedará exactamente igual de hipnotizado y con la misma cara de “whoooaaa”que a un servidor. Lo que The Sheepdogs han hecho no es algo que no se haya visto nunca, pero justamente recuerda y mucho a algunas joyas de los 70’. Nos recuerdan lo importante de la armonía de un disco, de comprenderlo como un todo y no como una sucesión de temas. Quizá después de todo el título del álbum era revelador de los sentimientos que despertaría. ¡Sweet Home Canadá!

Nota: 9.5/10

Cancionesdestacadas:Bad Lieutenant, Help us all, Darryl & Dwight, Giving it up (For my baby)

Lo mejor:la mini-sinfonía sureña compuesta por las últimas seis canciones del disco es antológica

Lo peor:¡No haber sabido antes de la salida de este disco!