Por Víctor Gómez

Han pasado más de cuatro años desde lo último de los norirlandeses TwoDoor Cinema Club y parece que la espera ha merecido la pena. El largo respiro que se han tomado Alex Trimble y los suyos parece haber insuflado un nuevo aire al sonido del grupo, necesario seguramente tras el mediano Beacon y dada la voracidad del mercado indie pop del que forman parte y en el que cada vez es más complicado hacerse un hueco… Y sobre todo mantenerlo. Para ello, no han dudado en lanzarse en sonido más electrónicos, disco y funky en los que, a tenor del resultado, parecen desenvolverse a las mil maravillas…


Gameshow (o cómo romper la pista de baile)

Si algo caracterizó a TwoDoor Cinema Club en su debut, TouristHistory, era su frescura y unos ritmos guitarreros que te hacían bailar hasta decir basta. La pérdida de dicha frescura en Beacon, su segundo trabajo, abría un importante interrogante: ¿hacia dónde ibaTwoDoor Cinema Club? ¿Se habían estancado en un determinado sonido y su tirón se acabaría difuminando como el de tantos otros grupos indies que no consiguen ir más allá de un gran debut?

Esta misma reflexión parece haber calado en la propia banda, que con un auténtico “Fuck off” parece haberse jugado el todo o nada para cambiar completamente el aire de sus temas y hacer algo que realmente saliera de la inspiración. Si su público o ellos mismos estaban preparados para ello, era la gran incógnita. El tema que sirve para abrir el disco parece justamente dar un título simbólico a los sonidos que estaban por presentar en el álbum (Are weReady?). Lo que trae consigo éste y el resto de nueve temas que componen el álbum sirve como respuesta: ¡Sí, estábamos preparados y nos encanta!

Are weReady nos trae un tema en el que los norirlandeses deciden subir de cero a cien desde la primera pista con un armamento de sonidos electrónicos y guitarras que se pega desde la primera escucha. Quizá sea de agradecer lo cercano del tema a TouristHistory, si no tanto en sonido sí en ritmo, lo que hace más llevadera la inmersión en el nuevo sonido… Que aparece directamente en el segundo tema, BadDecisions, en el cual empezamos a encontrarnos con sonidos nunca oídos en la banda. Las guitarras funky, los falsetes de Alex Trimble, la clase que respiran los ritmos disco, perfectamente medidos, elevan el sonido de TDCC a otra dimensión completamente inexplorada hasta entonces.

La misma clase, aunque con algo menos de revoluciones, la encontramos en Ordinary, que da paso a una de las sorpresas mayúsculas del disco, Gameshow. El tema que da título al álbum supone la excepción con toda la estética del disco y no por ello es menos rompedora. En Gameshow encontramos unos TDCC más rockeros que nunca, con líneas de bajo y guitarra al más puro estilo Black RebelMotorcycle Club o TheStrokes. Simplemente, brutal.

El resto del álbum nos devuelve a su nuevo sonido disco y funkyque alcanza su momento álgido en Fever, que parece sacada directamente de los ‘70.Lástima que el estribillo de esta canción sea algo cojo. Pero no os preocupéis por este detalle porque gracias a dios nos queda todavía por descubrir Je viens de là, la canción que cierra el álbum y que es una auténtico rompepistas que resume como nadie el nuevo sonido que han adoptado los chicos de County Down. Amantes del Ocho y Medio y demás garitos indie, os aseguro que vais a bailar este tema hasta que os sangren los pies.

En definitiva, quizá sea mi gusto por la música disco y funky, las ganas que tenía de volver a ver en forma a TwoDoor Cinema Club o simplemente lo genial del nuevo sonido, pero en cualquier caso su nuevo trabajo no podría ser más recomendable. ¡A bailar!

P.D.: Si tenéis la oportunidad de haceros con la versión Deluxe del álbum, ésta incluye el bonustrackGasoline, que la verdad sirve de cierre perfecto del disco y nos permite bajar cómodamente las revoluciones tras Je viens de làcon su genial línea de bajo.

 

Nota: 8.5/10

Canciones destacadas:Are WeReady?, BadDecisions, Gameshow, Fever, Je Viens de là.

Lo mejor: el dominio de los sonidos discos de los 70 y los falsetes al más puro estilo BeeGees. La sorpresa “cañera” en Gameshow.

Lo peor: la oportunidad perdida de haber rematado temas como Fever, que hubieran llevado al disco al sobresaliente.