Ramsés Gallego (Madrid, 1980) o como lo conocen en su barrio, El Coleta, nos cuenta la realidad del mundo desde el punto de vista más calorro que os podáis imaginar. Una crónica protagonizada por figuras de la política, el deporte o el cine de los 70, 80 y 90. Las películas de El Pico, Jesús Gil, Sabrina, Tierno Galván, Chimo Bayo, Camarón… sirven para poner de manifiesto los paralelismos con los nuevos tiempos. Todo esto rapeando sobre samplers imposibles extraídos de los temas más variopintos, desde las Grecas a Obús, Barón Rojo o La Unión.

El Niño de Elche y la Mala ya han sido cómplices (incluso admiradores) de alguna de sus creaciones. El Coleta reivindica el rap como el nuevo punk. Música sin teoría en la que el talento se destila exclusivamente en el mensaje, sin artificios más allá de una base descargada de internet. Una música cruda y rápida, aunque sus influencias sean de alta cocina: de Triana o Enrique Morente a los Rolling Stones o Pink Floyd.

Una propuesta curiosísima y libre de prejuicios. Lejos, lejísimos de discográficas. De hecho, sus proyectos de kinkifounding ni siquiera se apoyan en plataformas online. Él mismo lleva a cabo todo el proceso de financiación colectiva para sacar adelante sus trabajos. Ninguneado desde los ambientes rap, nosotros lo entendemos justo al revés. Su música no puede ser más fiel al hip-hop original, sin presunciones, solamente con la base y el micro. Todo mal grabado desde las entrañas de la ciudad pero sobrado de intenciones.

MOvida Madrileña es un antihimno a una época que fue politizada e idealizada hasta la saciedad. Dirigido por el propio Ramsés y grabado en la mítica Vía Láctea. Sin embargo, aun siendo madrileño de tercera generación, El Coleta confiesa que es más de la ruta del Bakalao primigenia que de la Movida. Vivir por y para la música (además de múltiples sustancias) versus la estética y el posing pre-instagramer más castizo. He ahí la cuestión.

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