Y es que los vallesanos Ladilla Rusa podrían perfectamente ser los hijos bastardos del mismísimo Juan Abarca. Tania Lozano y Víctor Fernández, periodistas de vocación, perpetran sus obras desde el extrarradio de Barcelona y ni siquiera se atreven a llamarse músicos. El de artista es el calificativo que mejor les define, y es que la estética y la pose son casi tan importantes como las notas electrónicas con las que hacen sus canciones.

Macaulay Culkin, Jesús Gil, la familia real y cualesquiera de los políticos y empresarios que pululan por nuestra geografía son protagonistas en sus hits. Grabado por crowfunding, como no podía ser de otra forma para una propuesta de este tipo, Estado del Malestar es su trabajo de presentación. Para Ladilla Rusa no hay leyes mordaza que valgan y ponen en la diana a cualquiera que se destape como un ladrón o corrupto. Sin importar nombres o apellidos de alta alcurnia. Van sobrados de actitud y el talento musical se diluye en el mensaje: una foto de la actualidad mil veces más divertida que cualquier telediario. Junto con bandas como Ojete Calor o Las Bistecs, conforman una especie de resurgir del punk que en el siglo XXI se canaliza en vídeos de youtube y tuits.

Bebo (de bar en peor) es el divertido corte de arranque de un disco con el que Tania y Víctor quieren arrastrarnos a su relajada forma de ver la vida. Actualmente Ladilla Rusa se encuentran promocionando Estado del Malestar por todo el país. Así que si los oyes llegar no lo dudes y acércate a conocer el tecnopop canalla que más risión da.

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