Castellano, inglés, francés, portugués… los navarros de Belize cantan en casi cualquier idioma, pero siempre bajo un aroma sosegado y alegre. Sus samples y ritmos electrónicos recuerdan por momentos a los Crystal Fighters más calmados. Pero lejos de los festivales, ellos defienden una música que tranquilice el espíritu en estos tiempos frenéticos, y lo consiguen sin lugar a dudas tras unos pocos minutos escuchándoles.

Después de autoeditar unos cuantos EPs, su primer disco publicado a finales de 2015 es una deliciosa antología de temas atemporales pero sorprendentes, pausados pero estimulantes. Esperemos que vuelvan pronto a las salas, dónde más a gusto confiesan sentirse.