Originalmente escritas para el musical de Broadway “Hair”, las dos piezas Ain’t Got No/I Got Life fueron interpretadas conjuntamente y formaron parte del repertorio de Nina Simone desde 1968.

La genial pianista y cantante tuvo, como casi todos los genios, una vida difícil llena de controversias. Son de sobra conocidos sus incidentes con armas de fuego empuñadas por ella misma y su discurso defendiendo recuperar los derechos de los afroamericanos a través de la lucha armada. Muchas personas de su círculo más íntimo reconocieron tras su muerte en 2003 que estaba diagnosticada de bipolaridad y medicada desde hacía décadas. En cualquier caso, su legado musical es innegable, con una fusión de gospel, pop, jazz y música clásica que supusieron un hito, junto con la improvisación de la que siempre hacía gala en sus actuaciones.