Los siete segundos más polémicos del britpop son los acordes de la base de Bitter Sweet Symphony. Richard Ashcroft escribió la canción y pidió permiso a los Rolling Stones para utilizar unos samples de su tema The Last Time. A pesar de que obtuvo los permisos necesarios, el éxito abrumador de Bitter Sweet Symphony en 1997 provocó una demanda de uno de los managers de sus satánicas majestades por “inspirarse” en el tema original más de lo acordado. Después de litigios y cientos de pruebas por ambas partes, una sentencia obligó a que Mick Jagger y Keith Richards se llevaran absolutamente todos los royalties como autores de la canción más popular de The Verve.

El propio Ashcroft confesó que este desenlace produjo una grave crisis en el grupo y en él mismo y finalmente hizo que la banda británica se disolviera por primera vez en 1999. A pesar de la injusta sentencia, Bitter Sweet Symphony es ya un clásico moderno, e irónicamente acabó haciendo honor a su título, sobre todo para su autor.