No ha llovido tanto desde que Zahara tocaba en cafés pequeños para no más de 20 ó 30 personas. Ella, su guitarra acústica y un puñado de canciones con las que siempre ha conseguido contagiar al público. Esta noche, la misma Zahara, aunque con un color de pelo más indefinido, cierra su gira Santa en La Riviera de Madrid. El formato poco tiene que ver con sus primeras actuaciones: en uno de los principales escenarios de la capital, ante 2000 personas y acompañada de la banda Mucho para dar forma eléctrica a este fin de gira.

General Sherman, ya lejos del estilo que maneja en “Santa”, pertenece a su anterior disco “La Pareja Tóxica”. Ricky Falkner colabora, esta vez con más protagonismo que nunca, en esta especie de homenaje al dolor, utilizando como excusa la metáfora de la secuoya más grande del mundo y al protagonista de la película británica de culto Moon.